Product design · 03 · Ubi
Domicilios con seguimiento en vivo, sin GPS ni mapas
Ubi conecta a quien pide un domicilio en Sincelejo, por WhatsApp, con quien lo lleva desde su app. Sin presupuesto para mapas en tiempo real ni asignación automática, diseñé procesos simples que los reemplazan sin que el usuario lo note.

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Pedir un domicilio era escribir y cruzar los dedos
En Sincelejo, pedir un domicilio significaba escribirle por WhatsApp al negocio y esperar. Nadie sabía quién iba a llevar el pedido, cuánto iba a tardar, ni si el domiciliario ya venía en camino o seguía esperando en el local.

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Diseñar con lo que sí había
Un domicilio necesita responder tres preguntas: ¿quién lo lleva?, ¿a dónde va? y ¿en qué va? Las apps grandes las resuelven con GPS y algoritmos. Nosotros no teníamos ese presupuesto.

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El pedido se hace por WhatsApp
El chatbot de Ubi resuelve todo el pedido sin salir de WhatsApp: qué necesitas, dónde recogerlo, a dónde llevarlo, cómo pagas y la opción de corregir cualquier dato antes de confirmar. Diseñé la conversación completa y cada línea de copy para que responder fuera tan fácil como mandar un número o una palabra corta.


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Cuatro toques, un domicilio completo
Desde que el domiciliario acepta un pedido hasta que lo entrega, todo pasa por cuatro confirmaciones: llegué al comercio, recogí el pedido, salí hacia el cliente y entregué. Cada una le avisa al cliente en tiempo real por WhatsApp, sin que nadie tenga que preguntar "¿ya viene en camino?".




En una compra, el domiciliario compra por el cliente y le cobra al entregar. Por eso la app agrega dos pasos: registrar cuánto costó la compra y, al entregar, mostrar el total a cobrar, compra más servicio, antes de confirmar el pago recibido.


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Tres servicios, un mismo flujo
Ubi atiende tres tipos de pedido: compra (el domiciliario compra por el cliente), envío (lleva un paquete) y recogida (retira un pedido ya pagado). Cada uno muestra su punto de partida, su destino, instrucciones propias y la forma de pago, para que el domiciliario sepa qué tiene que hacer antes de aceptar.



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La app siempre explica por qué no llegan pedidos
Un domiciliario sin pedidos necesita saber si es por él o por la demanda. El inicio distingue cuatro situaciones: en línea con un pedido en curso, desconectado, sin servicios cerca y cuenta bloqueada por un pago pendiente, con el saldo a pagar a la vista.




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Decisiones clave
| Decisión | Qué hicimos | Por qué |
|---|---|---|
| Asignar sin saber quién está más cerca | El pedido se muestra a todos los domiciliarios conectados; el primero que lo acepta, lo hace | Simple y justo, sin depender de geolocalización |
| Seguimiento sin mapa | El domiciliario marca cada paso con un botón y el cliente recibe el aviso | No hay GPS que siga el recorrido |
| Un pedido, un chat | Todo el pedido ocurre dentro de WhatsApp, sin descargar otra app | En Sincelejo, WhatsApp ya es donde la gente compra |
| Confianza antes que velocidad | Cédula, licencia y SOAT se revisan a mano antes de activar a un domiciliario | Sin verificación automática, ese filtro sostiene la confianza del servicio |




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Resultado
Ubi ya está disponible, por ahora solo para los UbiAmigos: las personas que hacen las entregas. Lo que se diseñó:
- App del domiciliario para iOS y Android
- Chatbot de pedidos en WhatsApp
- Seguimiento de pedidos sin GPS ni mapas
- Verificación de documentos
- Backoffice administrativo
Cuando el servicio se abra a los clientes, mediría el éxito con tres señales:
- Tiempo desde que se hace el pedido hasta que un domiciliario lo acepta.
- Pedidos completados sin que el cliente tenga que preguntar en qué va.
- Domiciliarios activos por semana y cuántos siguen activos después del primer mes.
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Qué haría distinto
Validaría el flujo del chatbot con comercios reales antes de diseñar la app del domiciliario. El chat es la puerta de entrada de cada pedido: si ahí algo se traba, ninguna pantalla posterior lo compensa.